Pero, sobre todo, la opinión ya no la crean los diarios o las televisiones; la opinión ahora está en manos de la multitud en las redes.
Importante es lo que opinen las redes de lo que dice El País o de lo que sale en Tele 5. Las redes no sólo han hecho estallar eso que antes se llamaba “opinión” y que ahora es, propiamente, la opinión de cada uno de nosotros y nosotras puesta en común, sino que, sobre todo, las redes nos han permitido encontrarnos. Reunirnos.La gente corriente puede hacer política, la misma política que hacen ellos. Y si la gente corriente hace política, eso significa que es posible rebelarse ante esta situación en la que la política es algo que se nos hace, no algo que hacemos. Creo que lo que los tiene atónitos es la posibilidad de que se abra un ciclo en el que la gente pueda decidir, de verdad, qué política quiere o, mejor aún, en el que la gente participe directamente. Eso significaría algo tan básico, y al mismo tiempo ahora tan revolucionario, como que la política que queremos es una cuyo objetivo tiene que ser mejorar nuestras vidas, las vidas de este 99% de la población, y no esa que están imponiendo los poderes financieros y gestionando sus contratados: los partidos políticos, atenazados, como poco, por las deudas.
Es evidente que cualquier persona que esté en un movimiento social, político, vecinal, cualquier persona que tenga una mínima inquietud, que acuda a las manifestaciones o firme un manifiesto, que se preocupe por lo que pasa, que esté en el mundo, que sea una buena persona…, casi cualquier persona en realidad, sería capaz de hacer mucho mejor papel que estos personajes que constituyen las élites políticas o financieras, el poder, en definitiva, y que son de una mediocridad indescriptible.
Leer las frases ampulosas, los eslóganes vacíos, las mentiras evidentes y las palabras estúpidas de algunos políticos/as, y leer después como la gente tritura, literalmente, esas palabras, o a esos personajes, eso también es democracia; es un estado de ánimo, es una forma de resistencia, es sentido común básico.
La gente está en las plazas. Las redes son nuestras plazas y ¡qué sorpresa!, somos inteligentes.
Hasta ahora han conseguido mantenerse en su realidad paralela en la que podían creerse a salvo. Pero hace tiempo que nos dimos cuenta de que casi cualquiera de nosotros y nosotras es, seguramente, mejor que muchos de ellos. Nos hemos reunido, nos hemos reconocido, lo hemos hablado, nos hemos organizado (nos hemos incluso reído) y quizá hayamos dado con una buena tecla que nos ponga en el camino para conseguir que tomen conciencia de lo que es la verdadera realidad social actual.
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