Es la noche de los difuntos y la celebramos entre el día 1 y 2 de noviembre. Antiguamente, amigos y familiares se reunían para velar esta noche tan peculiar. Contaban historias, cuentos y chascarrillos; debatían y hablaban mientras comían los frutos típicos de la época: castañas, nueces, manzanas del país… y dulces; acompañando tales viandas con anís o ron miel (dependiendo de la zona), para coger calor entre las gélidas temperaturas de la estación otoñal. En la actualidad los Finaos se siguen celebrando en los medios rurales al son de timples y guitarras, acompañados de bebidas y comidas abundantes, y en ocasiones, se lleva a cabo la matanza de un cerdo pequeño. Cierto es que hoy en día esta celebración comparte popularidad con la costumbre celta popularizada en los Estados Unidos por los irlandeses a finales del siglo XIX, conocida con el nombre de “Halloween”. Aun así, no ha perdido arraigo en muchos pueblos de nuestras islas la tradición canaria que desde hace muchísimos años marca este día: “Los Santos” o el “Pan por Dios”. Consiste en que los más jóvenes cogen una cesta y visitan casa por casa todo el pueblo pidiendo “Los santos” o “Pan por Dios”. Tocan en la puerta y preguntan “¿Hay Santos?” o “¿Pan por Dios?” (Más común en el norte de Tenerife). Los habitantes de la casa suelen depositar en la cesta almendras, nueces, higos pasados o castañas.
Podemos pensar que el día de los Difuntos ha existido desde siempre, mucho antes de que la Iglesia, siempre atenta a las fiestas paganas, le pusiese una fecha. Coincide con el final del otoño, de las cosechas y de la preparación para el Invierno. En los orígenes de estas celebraciones, hallamos una mezcla de paganismo y cristianismo. Aunque pueda parecerlo, no es una fiesta triste. Recordando a los muertos se festeja la vida, y se ahuyentan los temores contando historias, comiendo y bebiendo.
Feliz Día de los Finaos!!!










