domingo, 31 de julio de 2016

La exministra de Fomento no puede incurrir en el sectarismo de eludir la convocatoria

Por lo que se ve la actual situación no es nueva en el parlamentarismo español. Será cosa de los genes.
Hemeroteca.
Amadeo de Saboya abandonaba España y dejaba escrito uno de los testamentos políticos más dramáticos y sinceros. “Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha [refiriéndose a España], entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera causa, y más imposible todavía hallar remedio, para tamaños males. Los he buscado ávidamente dentro de la ley y no los he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla”.

Figueras Primer Presidente de la I República Española. Figueras había colmado su paciencia y, en un momento de la sesión, el presidente exclamó abochornado:
“Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros”. 

En las circunstancias actuales, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que, vulnerando la separación de poderes, algo intrínseco a la figura de la presidencia del Congreso de los Diputados, ni siquiera es capaz de marcar el territorio del poder legislativo frente al poder ejecutivo. Y no lo hace cuando balbuceando, en una patética conferencia de prensa, y para no perjudicar a su camarada y amigo, es incapaz de fijar un calendario de negociaciones para la investidura.
La exministra de Fomento no puede incurrir en el sectarismo de eludir la convocatoria de la sesión de investidura. Tampoco puede demorarla más allá de unos días. Si lo hiciera, se produciría una connivencia con el Gobierno y su partido que pervertiría la separación de poderes. Y Ana Pastor, así, caería al mismo tiempo que el propio Rajoy.
Es entendible que Rajoy no quiera ser vapuleado primero y derrotado después en el Congreso, pero ese es un riesgo que debe asumir. Él y su partido debieron pensar sobre las consecuencias de una mayoría absoluta mal gestionada y la necesidad de una regeneración porque los muchos episodios de corrupción, entre Luis Bárcenas y Rita Barberá, pasando por Correa y Granados, y otros varios, han estigmatizado a los populares. Las dos mayorías insuficientes (la del 20-D y la del 26-J) tendrían que haber producido una auténtica catarsis en vez de una fosilización. No ha sido así.


Así triunfa la corrupción.
Así matan la ilusión de un mundo
mejor: haciendo piña sobre el miedo
televisado en los noticiarios de España,
normalizando el robo institucional

miércoles, 6 de julio de 2016

Reflexiones varias

¿Los españoles ‘se divierten’ mintiendo en las encuestas? O, El poder del quinto partido
Una vez más ‘el quinto partido’ volvió a ganar las elecciones del pasado 26 de junio en España, al conseguir la adhesión de 10.435.955 electores.
Como los demás partidos, éste bautizado aquí como ‘quinto’ tiene un suelo de ‘fidelidad’, integrado en este caso por quienes, con rigor etimológico, cabe denominar como ‘los idiotas’; los que el lenguaje políticamente correcto denomina ‘mayoría silenciosa’; los que ni pertenecen ni dejan de pertenecer al “sistema”, ni saben ni les interesa saber que rayos significa eso; los que, por resumir, se desentienden por completo de los asuntos públicos; los que jamás han votado, ni seguramente nunca lo harán. Ese suelo actualmente puede rondar en torno a 6-7 millones de los censados como electores. El resto, hasta los 10 millones de las últimas elecciones, es el electorado propiamente volátil, el que viaja intermitentemente desde la abstención hacia alguno de los demás partidos o viceversa.

Hemos sido, creo yo, el único país del mundo que hemos pasado de una dictadura a una democracia sin mediar derramamiento de sangre.
Como consecuencia del gran dominio que los herederos de los que realizaron el golpe militar en el año 1936 (en contra de la Segunda República) tuvieron en el proceso de la transición de la dictadura a la democracia, el nuevo Estado español no supuso una ruptura, sino una adaptación y reforma del Estado anterior a la transición, con lo cual tal nuevo Estado dista mucho de ser homologable a los Estados democráticos de la Europa Occidental. La imagen falsa e idealizada que han dado de tal transición los mayores medios de información definiéndola como “modélica”, ha ocultado la escasísima cultura democrática existente en el Estado español, todavía hoy dominado por fuerzas profundamente conservadoras, herederas de las derechas que establecieron una de las dictaduras más represivas y sangrientas que hayan existido en la Europa Occidental.
En cuanto a los periodistas patrióticos, ninguna sanción está siendo considerada. En realidad aquellos periodistas, cómplices de aquella campaña de desprestigio del enemigo, continúan teniendo una gran visibilidad en los medios, sin que ningún colegio de periodistas (que en teoría son responsables de garantizar la ética profesional en su profesión) les haya sancionado, o incluso criticado, por ser casos claros de mala práctica periodística (el distribuir información falsa).

Con respeto y cariño a mis excompañeros!!!
Últimamente he notado en amigos y excompañeros ciertas reticencias y malestares molestos ante mis reiteradas críticas al PSOE. Partido del que fui miembro durante años. Mi intención no es recriminar a las bases, entre las que estaba. Pero si critico y criticaré la versión de “socialdemocracia” que propaga en sus mantras la Directiva y afines. Directiva, a mi entender. Apoltronada y empeñada en defender “sus valores” y no los valores tradicionales de un partido con mucha más historia que la de los “Gonzalez, Guerra, Bono, Leguina y demás especimenes”
Barones, baronesas y todos quienes formáis parte del Comité Federal socialista, haced caso de una puñetera vez a las voces de quienes, aunque ya no os voten, todavía podrían creer en vosotros y en vuestra capacidad de regenerar con dignidad al partido. No os dejéis influenciar por los berridos discrepantes de las corrientes internas ya que no es este un buen momento para antagónicas divergencias sino más bien para concordia y lealtades.
Regeneren todo aquello que los más decepcionados militantes desean que se regenere. Somos muchos los ex votantes socialistas que querrían confiar de nuevo en un enmendado y renovado PSOE, antes que hacer una revolución con diputados proclives a levantar el puño en las sesiones parlamentarias, algo que en pleno siglo XXI resulta anacrónico y habría sido innecesario si la izquierda que siempre representó el PSOE no se hubiera dormido en los laureles o muchos de sus políticos no se hubieran profesionalizado y claudicado ante las placenteras prebendas que confiere pertenecer al establishment.