Las viejas formas en esta que, se supone, debería ser la
nueva política para el tiempo del cambio, a las que también recurrió Mariano
Rajoy en un discurso plagado de ironías, displicencias y sin ocultar ese
desprecio intelectual que siente por el candidato. Y lo explicó bien,
"para que hasta ustedes (en alusión a la bancada socialista) lo
entiendan", pero ni son modos ni tampoco la mejor manera para impulsar ese
gobierno tripartito que defiende. Rajoy no acaba de enterarse de lo que dice
esa Constitución Española que tanto cita: que en España no gobierna la minoría
más votada, sino quien consiga más apoyos en el Congreso de los Diputados. Tal
vez le suene raro: se llama democracia parlamentaria. En seguida, se nota que
para los demás es un auténtico coñazo. Conserva la clac de antes, pero sólo
hacen ruido.
Por orden de representación parlamentaria… Rajoy dijo que
todo lo que Sánchez quiere hacer sólo terminará por estropear todo lo bueno que
hizo él, y a Rivera le recordó quién es su padre ideológico, que lo de Sánchez
es una traición a la causa… Sánchez les ha dicho a todos que en su programa se
solucionan todos los problemas, TODOS, sin excepción, que lo mismo sirve para
hacer que los trabajadores y autónomos sean felices como para que la banca y
los grandes empresarios se maten a pajas con su foto… Pablo Iglesias habló de
abuelos y amas de casa, recordó a revolucionarios y acusó a PP y PSOE de ser lo
mismo… a Rivera le dijo que le cae bien pero que no… Iglesias, un tipo más
joven, con mucho genio, que ha llegado donde está desde la nada. Los hay que lo
consideran un tipo peligroso. Para otros, es la gran esperanza. Habla por los
codos. Puede ser tan interesante como cargante. Es un tipo que se arriesga, eso
no lo puede negar nadie. Y a veces le ha ido muy bien. Albert Rivera vino a
decir que él es el guay, el que quiere ayudar, lo mismo a un lado que a otro,
pero que Rajoy va mayor y que Iglesias viste mal. Rivera, el auténtico ídolo de
todas las abuelas cuando piensan en un novio formal para la nieta. Parecía que
se iba a comer el mundo, pero al final la cosa no es para tanto. No es que le
haya ido mal. Alberto Garzón les recordó
a todos que él también estaba allí, que la ley electoral le jode la vida y que
no es más guapo porque no usa traje…Los nacionalistas están, pero tendremos que
esperar a los créditos para saber qué pintan en todo esto.
Descartada la gran coalición, el gran dilema es a qué derecha
prefieren PSOE y Podemos para sacar a Rajoy de La Moncloa: o Ciudadanos o PNV y
Convergencia
La clave es entrever que sin bipartidismo ni mayorías
absolutas hay alguna posibilidad de que este espectáculo de gritos e
improperios produzca ahora o después de las elecciones de junio un Parlamento
con algún tipo de mayoría clara y un Gobierno que funcione y que se ponga las
pilas para cambiar las cosas ya
.
En estas circunstancias, yo no creo que mañana vaya a
cambiar nada, por lo que se inicia una nueva etapa en la que cada partido
tendrá que asumir sus responsabilidades. Dialogar y buscar puntos de encuentro
o dejar pasar el tiempo hasta convocar unas nuevas elecciones para el 26 de
junio. Una opción esta última que retrataría la calidad de nuestros líderes,
que reconocerían así su fracaso para cumplir el mandato de los electores y les
devolverían la responsabilidad a los ciudadanos.
