
Las
cartas están sobre la mesa y quedan dos meses de guerra sin cuartel.
A partir de ahora, con las tres cartas sobre la mesa,
se medirá cada detalle en clave de campaña: avales, recaudación, capacidad de
convocatoria y tirón en las redes sociales.
"Quien
no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no
se atreve a pensar es un cobarde" Francis Bacon.
Susana Díaz parte como favorita absoluta,
con el apoyo del establishment del partido, la
gran mayoría de los medios informativos, y buena parte de la militancia que no
quiere darse cuenta de que, la baronesa andaluza, ha cosechado los peores
resultados de la historia del PSOE en su feudo. Gobierna gracias a C´s y los
presupuestos los aprobará con la abstención pactada con Podemos.
Para recuperar un
ánimo victorioso y afianzar el rencor hacia Pedro Sánchez ha unido a enemigos
tradicionales a su alrededor que, creo yo, no con ella. La trianera, promotora
de la defenestración de un Secretario General elegido con la aquiescencia de
las bases, al cual apoyó para su puesto, prometió en el golpe del 1 de
octubre que ella quería ser la zurcidora del descosido que ocasionó. Pero como
no puede enhebrar el hilo (votantes simpatizantes y parte de las bases) en la
aguja (Gestora, órganos del partido y parte de las bases) está
intentando cerrar la herida con la gotita del clientelismo aburguesado de la
Comisión Gestora y los estómagos agradecidos, en otros tiempos,
socialistas.
Pedro Sánchez El ex secretario general,
defenestrado, aplica una táctica completamente distinta a la de Díaz. Como
contraposición a los grandes santones del partido, él apela a las bases. Es,
sin duda, su mejor baza. Quiere demostrar que, aunque el aparato esté con la
presidenta de Andalucía, él tiene de su lado a los descamisados del partido, a
los que pegan carteles y a muchos de los millones de los que se fueron pero
llevan el socialismo en el corazón, a aquellos que no aceptaron dar el voto a
Rajoy para que fuera presidente del gobierno.
Yo, no sé que
pinta aquí. Está en su derecho. Dice que va a seguir hasta el final del proceso
de primarias. Tal vez recoja a todos esos militantes que están hartos de las
derivas personalistas de los otros dos candidatos y decidan tirar por el
camino del mal menor. Si es así, tal vez sea él quien con sus votos
pueda inclinar la balanza en favor de uno o de otra.
Los partidarios de Díaz, Comisión Gestora y medios informativos afines
esperan dar una exhibición de fuerza en la recogida de avales.
Seguramente, conseguirán que la baronesa andaluza sea
Secretaria General del PSOE. Lo cual, no la avala para recoger el rebaño
descarriado de socialistas defraudados y mucho menos para ganar unas
elecciones a presidenta del Gobierno del Estado
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