Todavía no he visto, o no me he percatado, que ningún partido incluya en sus idearios la reforma estructural de la Justicia en España.
Junto con la reforma del Sistema Electoral, la Sanidad y la Educación considero que deberían ser los pilares del nuevo futuro si es que queremos tener futuro como Pais socialmente civilizado.
A mi me gustaría. por ejemplo. que los altos dirigentes de la Justicia española; Consejo del Poder Judicial, Fiscal General y demás Organos Gerenciales tanto a nivel estatral como autonomico fuesen elegidos en votación directa por el Pueblo Soberano.
El CGPJ debatia si el juez Ruz sigue al frente del juzgado de la Audiencia Nacional o si saca a concurso su plaza, que ocupa en comisión de servicio, y en donde investiga, entre otros, el caso Gürtel o la Caja B del PP. La situación de Ruz tiene fecha de caducidad, es verdad, pero la Ley Orgánica del Poder Judicial tiene resquicios que permitirían a Ruz seguir con su trabajo, considerado “excelente” por el propio CGPJ.
El sentido común sólo contemplaría una salida: su continuidad. Mientras que su apartamiento podría ser interpretado como una maniobra para dilatar procedimientos incómodos para el PP. Pero además, casaría mal con la voluntad expresada por Rajoy en el Congreso y plasmada en el proyecto de reforma de la ley de Enjuiciamiento Criminal que fija un límite de 3 años para la instrucción de causas complejas. Sería una paradoja incomprensible que mientras se promete agilizar los procedimientos anticorrupción se adopten decisiones que los dilaten, oh casualidad, más allá de los límites de la actual legislatura.
Y que a nadie le extrañe la percepción ciudadana de la justicia y de la política, cuando las dos cruzan sus caminos. Hoy no es solo el tema RUZ, el fiscal del caso Noos, parece que se ha vuelto a enfundar la camiseta de abogado defensor de la infanta Cristina, al considerarla indefensa y afirmar que su acusación se basa en un raquítico pudo conocer, y cito textualmente.
En España, la reforma de la justicia está completamente pendiente y es más urgente que nunca. Lo que han pactado el PP y el PSOE, en colaboracion con asociaciones profesionales de justicia, es el reparto politiquero y corporativo de la justicia, que da lugar de forma reiterada al partidismo, al clientelismo, la impunidad y el corporativismo en que se mueven gran parte de los jueces, fiscales y todo tipo de tribunales, contaminados por el corporativismo, el partidismo, la politiqueria, el clientelismo, sin hablar ya del tecnocratismo oscurantista, pedante, hiperprepotente, engolado y arrogante en que se situa buena parte del mundo funcionarial y profesional judicial, que se siente divino, intocable, etc. Sin embargo, muchas sentancias dan pena tecnica, doctrinal, lingüística, juridica y moralmente.

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