“La marejada ha pasado. Zapata se ha ido pero su
legado sobrevive. Con su demostración de responsabilidad política y su
capacidad de autoflagelación pública ha logrado sentar un precedente y subir el
listón de la sensibilidad social ante las dimisiones. De todos los confines de
Twitter y desde todos los rincones de las hemerotecas aparecen mensajes
descontextualizados y declaraciones políticamente incorrectas de incontables
rivales políticos de Ahora Madrid en particular y de Podemos en general. Zapata
se ha convertido en un boomerang.
El fantasma del pasado
resucita para llevarse las almas de todos los que en algún momento han osado
teclear con dedo temerario o hablar con lengua desaforada. Esperanza Aguirre y
su manía de matar a todos los arquitectos, Mariano Rajoy y el 'sé fuerte',
Andrea Fabra y su legendario 'que se jodan', Rafael Hernando y Pablo Casado,
las subvenciones y "las fosas de no sé quién", Guardias Civiles de
uniforme con la estatua de Franco, León de la Riva y los ascensores, enaltecimientos
de uno de los bandos en la Guerra Civil, alusiones a los homosexuales,
filoetarras y nazis... todos han tenido
que renunciar a sus cargos por las viejas cuitas de la red social. O quizás
solamente se aplique una vacuna a futuro, las trituradoras cibernéticas se
pongan a funcionar y tenga que dimitir algún concejal con poca importancia, sin
community manager y con algún que otro avispado enemigo de la bancada municipal
rival con un amigo periodista en Madrid. Algo es algo.”

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