Rivera estuvo
nervioso; Sánchez encorsetado e Iglesias eficaz en el mensaje más emocional,
especialmente, el de cierre del debate. La vicepresidenta dio muestras de
quedar fuera del debate por ser la única que no aspira a la Presidencia.
Sobre pactos, Rivera
ha asegurado que no apoyará ni a PP, ni a PSOE y ha ofrecido un “Gobierno de
apertura con independientes y ministros de otros partidos”. Y hasta aquí llega
lo que diré sobre este Sr que no me ofrece ni el más mínimo interés. Creo que su
globo se desinflará de aquí al día 20D. Espero que sea así porque sino vamos
daos.
Hizo bien Rajoy en no
asistir, ya que no hubiese estado a la altura de las circunstancias, y se le
notaría en exceso que por edad y discurso estaría fuera de lugar. Pero si
piensa que su ausencia no le pasará factura, se equivoca, porque ni sus propios
votantes desean que su líder transmita la imagen de ser un cobarde, que no es
capaz de dar la cara ni siquiera en una campaña electoral.
Hay cosas que las
tiene que explicar un presidente y no puede enviar a un propio. Soraya dio
siempre la sensación de estar ahí haciendo lo que podía, no lo que debía,
porque no debía estar allí.
Más que propuestas,
Sáenz de Santamaría se ha limitado a estar a la defensiva con el consabido resumen
de datos de los últimos años, siguiendo el argumentarlo que ha expuesto el
Gobierno. “Hace cuatro años estábamos..., y ahora estamos...”. Ocurre que nadie
le ha hecho casos a esas valoraciones y cifras.
El único mensaje
tangible de Soraya Sáenz de Santamaría fue que le dan miedo los tripartitos. Ya
Rajoy dijo el otro día que un pacto de PSOE, Ciudadanos y Podemos era lo
peor.
La Vice dejó algunas
perlas… "¡Cómo se nota que no estaban aquí hace cuatro años!", ha
exclamado refiriéndose a sus contrincantes en el debate. O "hablar es
fácil, gobernar es muy difícil". “ Los que se fueron no eran nacidos aquí”
Y digo yo, ¿De dónde coño eran y son?
Sáenz de Santamaría
ha hecho una defensa de su gestión en los cuatro últimos años y ha asegurado
que su presencia se debe a que el PP "es un equipo". Equipo
consentidor de la corrupción y el clasismo más salvaje entonces "No es un
proyecto personalista y cualquiera del equipo puede venir a explicarlo",
ha insistido.
La Vicepresidenta,
concluye con un minuto final que empieza solemnemente con la palabra
"España". "La España que queremos es lo que se decide",
advierte la vicepresidenta, y sostiene que el PP tiene "equipo y
experiencia" para seguir garantizando el crecimiento, porque es el momento
de "empezar a devolver esfuerzos"
Pedro Sanchez el
peor, con mucho, en el debate. Demostró ser un mal actor, e intuyo que en los
próximos meses, tras una clamorosa derrota electoral, se le buscará un
recambio. Da muy poco de sí, y ya no le queda ni cuerda; solo una sonrisa
artificial, que en ocasiones se vuelve hasta inoportuna.
Aunque su
mensaje clave es débil: que solo con el PSOE puede haber un cambio real. El
otro es que Rivera es como el PP. "Estas dos derechas", les señalaba
con el dedo.
Sánchez ha sido
quien más propuestas programáticas ha planteado a lo largo de las dos horas del
debate. Y ha hecho la afirmación más realista y seguramente menos
electoralista: "No se va a poder bajar los impuestos (en la próxima
legislatura); quien lo diga miente”.
Iglesias fue el más
claro y didáctico, y se fue creciendo a lo largo de las dos horas de programa.
También pareció el más relajado. Dar la razón a los demás, como hizo alguna
vez, no es normal en un debate español. No digamos si es de políticos. También
supo presentarse bien como el más cercano a la gente, y no solo por las pintas.
Ya se sabía que es el que mejor canaliza el malestar de la calle, pero había
que ponerlo bien en escena. Apretó bien a PSOE y PP con las puertas giratorias
y la financiación de los partidos. Dijo lo que cobraba hace cuatro años, 930
euros de profesor interino, y que el problema de la educación es que las leyes
las hacen gente que no va a colegios públicos, sino a privados. Nadie dijo ni
mu. Tocados.
Pablo Iglesias les
cantaba las cuarenta de forma dura e incontestable. De hecho, Soraya ni
contestó, solo acertó a recordarle a Monedero que, en fin, no es Bárcenas.
Todavía hay clases.
Podemos ha extendido
la crítica al PSOE con el repetido argumento de las puertas giratorias.
Pablo Iglesias ha mejorado
su imagen de líder combativo con un lenguaje, sin perder la “labia” que le
caracteriza, creíble, tanto en las propuestas como en las críticas, tanto
hacia sus contrincantes de derechas como hacia el aspirante socialista, Pedro
Sánchez, con quien ha mantenido una soterrada pugna, en ocasiones adornadas con
frases corteses, a la hora de criticar al PSOE que una cosa es lo que predica y
otra cosa es lo que hace cuando gobierna. “Yo creo que tú, Pedro, es lo que
desearías, pero al final el PSOE hace lo contrario cuando es poderoso”, ha
sentenciado. "Coincido con las propuestas que haces, pero cuando
gobernáis no hacéis lo que decís. Me gustaría que hubiera un Partido
Socialista distinto. Tú lo has intentado y te has esforzado mucho, pero no
lo has conseguido".
Por cierto, solo
Pablo Iglesias apoyó de forma clara y sin titubeos el "no a la
guerra". Los demás se emborracharon con el pacto contra el yihadismo, que
es un papel lleno de buenas intenciones, y nada más.
En el último mensaje,
Iglesias ha cerrado con un eficaz "no olviden", con repaso de
lo que ha ocurrido esta legislatura y de "sonrían" dirigido a la
emoción de los electores.

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