martes, 8 de diciembre de 2015

Impresiones varias sobre el debateshow...

Rivera estuvo nervioso; Sánchez encorsetado e Iglesias eficaz en el mensaje más emocional, especialmente, el de cierre del debate. La vicepresidenta dio muestras de quedar fuera del debate por ser la única que no aspira a la Presidencia.

Sobre pactos, Rivera ha asegurado que no apoyará ni a PP, ni a PSOE y ha ofrecido un “Gobierno de apertura con independientes y ministros de otros partidos”. Y hasta aquí llega lo que diré sobre este Sr que no me ofrece ni el más mínimo interés. Creo que su globo se desinflará de aquí al día 20D. Espero que sea así porque sino vamos daos.

Hizo bien Rajoy en no asistir, ya que no hubiese estado a la altura de las circunstancias, y se le notaría en exceso que por edad y discurso estaría  fuera de lugar. Pero si piensa que su ausencia no le pasará factura, se equivoca, porque ni sus propios votantes desean que su líder transmita la imagen de ser un cobarde, que no es capaz de dar la cara ni siquiera en una campaña electoral.
Hay cosas que las tiene que explicar un presidente y no puede enviar a un propio. Soraya dio siempre la sensación de estar ahí haciendo lo que podía, no lo que debía, porque no debía estar allí.
Más que propuestas, Sáenz de Santamaría se ha limitado a estar a la defensiva con el consabido resumen de datos de los últimos años, siguiendo el argumentarlo que ha expuesto el Gobierno. “Hace cuatro años estábamos..., y ahora estamos...”. Ocurre que nadie le ha hecho casos a esas valoraciones y cifras.
El único mensaje tangible de Soraya Sáenz de Santamaría fue que le dan miedo los tripartitos. Ya Rajoy dijo el otro día que un pacto de PSOE, Ciudadanos y Podemos era lo peor.
La Vice dejó algunas perlas… "¡Cómo se nota que no estaban aquí hace cuatro años!", ha exclamado refiriéndose a sus contrincantes en el debate. O "hablar es fácil, gobernar es muy difícil". “ Los que se fueron no eran nacidos aquí”  Y digo yo, ¿De dónde coño eran y son?
Sáenz de Santamaría ha hecho una defensa de su gestión en los cuatro últimos años y ha asegurado que su presencia se debe a que el PP "es un equipo". Equipo consentidor de la corrupción y el clasismo más salvaje entonces "No es un proyecto personalista y cualquiera del equipo puede venir a explicarlo", ha insistido.
La Vicepresidenta, concluye con un minuto final que empieza solemnemente con la palabra "España". "La España que queremos es lo que se decide", advierte la vicepresidenta, y sostiene que el PP tiene "equipo y experiencia" para seguir garantizando el crecimiento, porque es el momento de "empezar a devolver esfuerzos"

Pedro Sanchez el peor, con mucho, en el debate. Demostró ser un mal actor, e intuyo que en los próximos meses, tras una clamorosa derrota electoral, se le buscará un recambio. Da muy poco de sí, y ya no le queda ni cuerda; solo una sonrisa artificial, que en ocasiones se vuelve hasta  inoportuna.
 Aunque su mensaje clave es débil: que solo con el PSOE puede haber un cambio real. El otro es que Rivera es como el PP. "Estas dos derechas", les señalaba con el dedo.
Sánchez  ha sido quien más propuestas programáticas ha planteado a lo largo de las dos horas del debate. Y ha hecho la afirmación más realista y seguramente menos electoralista: "No se va a poder bajar los impuestos (en la próxima legislatura); quien lo diga miente”.

Iglesias fue el más claro y didáctico, y se fue creciendo a lo largo de las dos horas de programa. También pareció el más relajado. Dar la razón a los demás, como hizo alguna vez, no es normal en un debate español. No digamos si es de políticos. También supo presentarse bien como el más cercano a la gente, y no solo por las pintas. Ya se sabía que es el que mejor canaliza el malestar de la calle, pero había que ponerlo bien en escena. Apretó bien a PSOE y PP con las puertas giratorias y la financiación de los partidos. Dijo lo que cobraba hace cuatro años, 930 euros de profesor interino, y que el problema de la educación es que las leyes las hacen gente que no va a colegios públicos, sino a privados. Nadie dijo ni mu. Tocados.
Pablo Iglesias les cantaba las cuarenta de forma dura e incontestable. De hecho, Soraya ni contestó, solo acertó a recordarle a Monedero que, en fin, no es Bárcenas. Todavía hay clases. 
Podemos ha extendido la crítica al PSOE con el repetido argumento de las puertas giratorias.
Pablo Iglesias ha mejorado su imagen de líder combativo con un lenguaje, sin perder la “labia” que le caracteriza, creíble, tanto en las propuestas como en las críticas, tanto hacia sus contrincantes de derechas como hacia el aspirante socialista, Pedro Sánchez, con quien ha mantenido una soterrada pugna, en ocasiones adornadas con frases corteses, a la hora de criticar al PSOE que una cosa es lo que predica y otra cosa es lo que hace cuando gobierna. “Yo creo que tú, Pedro, es lo que desearías, pero al final el PSOE hace lo contrario cuando es poderoso”, ha sentenciado. "Coincido con las propuestas que haces, pero cuando gobernáis no hacéis lo que decís. Me gustaría que hubiera un Partido Socialista distinto. Tú lo has intentado y te has esforzado mucho, pero no lo has conseguido".
Por cierto, solo Pablo Iglesias apoyó de forma clara y sin titubeos el "no a la guerra". Los demás se emborracharon con el pacto contra el yihadismo, que es un papel lleno de buenas intenciones, y nada más.
En el último mensaje, Iglesias ha cerrado con un eficaz  "no olviden", con repaso de lo que ha ocurrido esta legislatura y de "sonrían" dirigido a la emoción de los electores.


No hay comentarios:

Publicar un comentario