El periodismo en España tiene un problema serio de actitud, se ha creado la ilusión de que los periodistas y los mass media son intocables. Creen que pueden mentir sin que haya repercusiones, sin que nadie les reclame nada y sin que nunca se tomen medidas para subsanar esa actitud deleznable y sumamente dañina.
No me malinterpreteis, soy un firme defensor del derecho a la información, del periodismo, de los medios de comunicación y de la libertad de prensa. Jamás defenderé que las opiniones y creencias personales, e intereses particulares o corporativos influyan al redactar una noticia o se usen para fabricarlas.
El periodismo tiene unas normas, dichas normas incluyen el deber de informar de forma veraz; el deber de rectificar las informaciones falsas; el deber de no permitir bajo ningún concepto la eliminación de informaciones esenciales para el conjunto de la ciudadanía; el deber de nunca condicionar al lector o espectador con el uso del lenguaje de forma tendenciosa. En definitiva, el deber de no mentir, distorsionar e intoxicar. Si rompes esas reglas, tarde o temprano repercutirá mermando tu credibilidad.
Lo normal es que si usas un medio de comunicación para atacar, tarde o temprano los agredidos se defiendan y te señalen como autor de esa agresión.
Más del 80% de periodistas declara haber recibido presiones en 2014 por parte de sus jefes para que modifiquen sustancialmente sus informaciones y todos se quejan de falta de Independencia valorándola con un 4,3 sobre 10, nosotros los ciudadanos percibamos que los mass media ya no cumplen un rol informativo y que esos mass media, poco a poco, también pierden credibilidad.
Al periodismo actual no le gusta que se le desmienta, odia con todas sus fuerzas que se señale a los traficantes de información que diseñan noticias por encargo de intereses políticos o económicos. Lo normal es que si alguien miente sobre un hecho o una persona o grupo, se le llame mentiroso y pierda credibilidad.



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