No, no era una necesidad impuesta por la desastrosa herencia
recibida, era y es ideología. El Gobierno del Partido Popular entró a hachazo
limpio en la sanidad pública y en la educación pública porque está en su ADN
ideológico. El Gobierno anunció hoy dos cosas importantes: que devolverá
1.000 millones de los casi 41.000 que debe España por el rescate de los bancos y
que destinará 11.000 millones de euros a diferentes planes para reactivar la
economía. Esto al día siguiente de que el BCE anunciara un mega chorro de
400.000 millones de euros. La pregunta es obvia: ¿Si hay tanto dinero por qué
no nos devuelven lo que nos han recortado en Sanidad y Educación?
¿No urge más destinar
los 1.000 millones a la Dependencia?
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría,
informó satisfecha y orgullosa de que el Consejo de Ministros aprobaba comenzar
a devolver antes de tiempo la “asistencia financiera” que nos prestó Europa, es
decir el rescate de los bancos que el PP tuvo que pedir por culpa de la quiebra
de Bankia gestionada de toda la vida por el PP. España tuvo que pedir 41.000
millones de euros y debía empezar a devolverlos en el año 2022, pero el
Gobierno ha decidido que este año devolverá 1.000 millones.
España no tiene ahorros con los que pagar los 1.000 millones
que devolvemos ni los 11.000 millones del plan inversor. Se pagarán con más
deuda, emitiendo deuda pública.
Aprovechabdo que la prima de riesgo está en 130 puntos y el bono al
2,3%. Es como si un particular pide un crédito para pagar otro crédito.
Hipnosis, seducción,
amedrentamiento son las tres herramientas del manipulador político.
La hipnosis se
consigue a base de repetición del mantra."Estamos cuadrando las cuentas de
la herencia recibida", el PP y su aparato de propaganda (prensa concertada
incluida) llevan repitiendo desde 2011.
La seducción se
logra con atrayentes pero quiméricos cantos de sirena: “estamos en la buena
dirección” “ La economía va viento en popa”.
El amedrentamiento
se alcanza con advertencias ominosas sobre las protestas ciudadanas:
"Dejarse guiar por la calle es propio de la Revolución
Francesa", les dijo Botella a los jueces, para que los contribuyentes
pensaran que la democracia está en peligro y el terror jacobino, a la vuelta de
la esquina.
¿Dogma de fe?La Constitución debe ser obedecida. Y asimismo,
modificada, como sucede en muchos países democráticos. La Constitución no es
felizmente un dogma de fe. El PSOE no puede continuar ni un minuto más -con la
que le está cayendo a chorros y con tempestades- sin rehacerse a toda prisa. El
abismo que abunda en demasía entre el aparato o la cúpula de este partido y numerosos sectores de las bases puede
ocasionar dos pesoes a la vez. Situación peligrosa. ¡Ojo
al hundimiento!
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